domingo, 8 de julio de 2018

Estamos perdiendo las estrellas?

Elevar nuestra mirada al cielo nocturno ha sido durante miles de años una actividad innata del ser humano que ha despertado su curiosidad y ha formado parte esencial de la cultura de todas las sociedades.

Desde que hace algo más de dos mil años Hiparco de Nicea, astrónomo y matemático griego, creara un catálogo de unas mil estrellas apreciables a simple vista, las agrupara según su brillo y se convirtiera en el primer científico de datos, la oscuridad de la noche ha sido una gran aliada para indagar sobre nuestro lugar en el universo.

Los grandes avances tecnológicos de la civilización contemporánea que han permitido el desarrollo de sofisticados telescopios e instrumentación astronómica son, a la vez, responsables del crecimiento de ciudades con una iluminación artificial incorrecta, de radiaciones electromagnéticas que hoy nos rodean por doquier y hasta de la, cada vez más preocupante, basura espacial. Ese mismo año, la Unesco destacó el cielo nocturno como Patrimonio de la Humanidad, a través del cual podemos entender nuestro origen y destino.

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Colombia está en la cola en materia de normas para la correcta iluminación de las ciudades y para defender y proteger el cielo nocturno. Las luminarias –muchas de las cuales usan luz tipo led blanca que no necesariamente es la más adecuada– no son ubicadas correctamente pues se desconoce que deben ir al suelo y no al cielo. De otra forma, incurrimos en un gasto innecesario.

Por si esto fuera poco, la luz artificial que hoy acompaña la vida de todos también está afectando nuestra salud y la de especies de la naturaleza que van desde mamíferos y aves nocturnas hasta microorganismos. Las luminarias están generando efectos nocivos sobre la biodiversidad.

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